domingo, 23 de febrero de 2020

Day 1: IN DUBLIN’S FAIR CITY






¡¡¡Por fin llegó el día!!!. Domingo, siete de la mañana, vacaciones de Semana Blanca y aquí estamos, en el aeropuerto de Málaga, dispuestas a empezar nuestra aventura Erasmus+.



Va a ser un día muy largo. A las 10:55 de la mañana hora local, y con 30 minutos de adelanto, llegamos Dublín, que nos sorprende con un sol espléndido que nos invita a pasear por la ciudad.



Enseguida dejamos las maletas y bajamos por O'Connell Street hasta el Trinity college. Continuamos por Temple Bar, donde paramos en Quays restaurant para degustar un delicioso cottage pie con los Cramberries como música de fondo. A las 16:00 ya estamos en la entrada del hotel Clayton ansiosas por empezar el curso.





        
La primera toma de contacto con English Matters nos da muy buenas vibraciones: colegas de catorce nacionalidades dispuestos a aprender y compartir.
Nos dan el programa con el horario de toda la semana y, de uno en uno, todos los participantes del curso nos presentamos. En un pequeño descanso para el café tenemos la oportunidad de hablar y empezar a conocer a algunos de los compañeros/as con quienes pasaremos el resto de la semana.






Por último, el profesor John Kennedy nos ofrece una ponencia sobre la historia de Irlanda haciendo hincapié en cómo el hurling (deporte nacional), el gaélico (idioma oficial) y su música tradicional se han ido convirtiendo en iconos de la identidad irlandesa.


Sobre las 20:00, aunque agotadas tras un día tan intenso, volvemos al hotel, el Academy Plaza Hotel, ubicado a 20 mts de O’connell Street, llenas de ilusión. 





jueves, 13 de febrero de 2020

EXPERIENCIA ERASMUS + EN DUBLIN DEL 02 AL 08 DE FEBRERO DE 2020



Seis días nos han bastado para comprobar que Dublín es una ciudad increíblemente acogedora que ha hecho de nuestra estancia un momento inolvidable. La simbiosis de las culturas celta y vikinga nos ha impregnado por cada lugar que hemos visitado, desde la Catedral de San Patricio hasta el Castillo de Dublín o los alrededores de la Catedral de Dublín donde el suelo está plagado de huellas vikingas alusivas al tipo de casa que tenía esta civilización así como a la distribución de las diferentes estancias de la casa o a las armas que utilizaban en sus día a día para defenderse de los celtas.






Adentrarnos en las calles que circundan Temple Bar nos ha permitido iniciar un periplo por todos los bares y restaurantes irlandeses en los que se respira una jovialidad constante fruto de la música en directo que evoca continuos recuerdos de grupos irlandeses como U2, The Cranberries o The Corrs. Algunos de estos bares y restaurantes de los que hemos disfrutado y que tanto recomendamos han sido Cleaver East By Oliver Dunne, Flanagans, Mexico to Rome o Buskers.




Los sabores gastronómicos de esta ciudad han quedado grabados en nuestra retina y en nuestro paladar. Hemos podido degustar platos típicos como el conocido estofado irlandés (Irish Stew), el salmón con puré de patatas, el Roast Beef o el postre Apple Crumble.



Dublín es una ciudad bordeada por su canal del río Liffey y atravesada también por sus numerosos puentes como el popular y conocido Ha’Penny Bridge. El gran entramado de calles por el que hemos perdido la noción del tiempo nos ha conducido hasta la estatua del personaje Molly Malone. Las calles adoquinadas están inmersas en numerosos cuentos y leyendas de traviesos duendes que nos sorprenden cuando menos lo esperamos y es que Dublín también es una ciudad con una fuerte huella literaria marcada por autores como James Joyce, Oscar Wilde o Abraham Stoker (el creador de Drácula).






Uno de los primeros días de nuestra estancia en Dublín pudimos disfrutar de una enriquecedora visita guiada a cargo de la empresa Sandemans a través de la que pudimos conocer mejor los retazos históricos que están presentes en cada rincón de la ciudad.






Visitar el Trinity College no podía pasar por alto así que decidimos adentrarnos en el mundo universitario para conocer las instalaciones y los alrededores del ambiente académico que se respira en Dublín desde su fundación en 1592. Visitamos su antigua biblioteca que data del año 1732 y que contiene el conocido Libro de Kells (el único manuscrito en latín que contiene los cuatro evangelios). A lo largo de nuestra visita pudimos apreciar los 200.000 libros con los que cuenta.

Dublín, ciudad de la cerveza Guinness que pudimos disfrutar tras nuestra visita a la fábrica Guinness que data del año 1904. Durante el recorrido, apreciamos las instalaciones distribuidas en varias plantas, conocimos el proceso de producción de esta conocida cerveza y degustamos su sabor en la última planta de la fábrica donde había un restaurante desde el que se divisaba toda la ciudad.

Dublín cuenta con numerosos parques también, uno de los más grandes es el Phoenix Park. Lo visitamos también y pudimos fotografiar el obelisco que hay allí en homenaje al duque de Wellington.



Si algo no podemos olvidar en esta reseña es hablar de la hospitalidad que caracteriza a los irlandeses y es que en todo momento nos hemos sentido acogidos por los habitantes de Dublín a través del carisma que desprende la gente de esta ciudad que muestra su interés constante por ayudarte si estás buscando algo en la ciudad o incluso acompañarte si lo necesitas mostrándote siempre un rostro afable y cercano.

Nuestro alojamiento en el hotel Harding ha sido muy confortable dada su ubicación en pleno centro de la ciudad y su accesibilidad a todo en muy poco tiempo. La atención recibida ha sido muy satisfactoria y las instalaciones nos han hecho sentirnos como en casa en todo momento.

Dublín es una ciudad que se puede recorrer andando con facilidad y más aún si de lo que se trata es de disfrutar de su visita pero si algo tenemos que destacar es la gran cantidad de autobuses con los que consta la ciudad que te permiten desplazarte en todo momento a cualquier parte y en muy poco tiempo tanto por la espera como por el trayecto.


Nuestra última visita fue a la localidad costera de Howth donde recorrimos primero el paseo que lleva hasta el faro así como el entorno del castillo del que consta.



Nuestra formación en nuevas tecnologías para la docencia nos ha dejado tiempo para visitar esta magnífica y divertida ciudad como hemos podido ver en las imágenes anteriores. Aquí añadimos también las que están relacionadas con el centro en el que hemos estudiado nuestro curso así como las de la escuela que hemos visitado.


Sin duda alguna, volveremos a Dublín algún día sea cual sea el motivo porque esta ciudad ya nos ha dejado un recuerdo que mantendremos con cariño en nuestra memoria.

martes, 11 de febrero de 2020

ERASMUS+ VISITAS A CENTROS ESCOLARES EN DUBLÍN

Aon, dó, trí, ceathair, cúig, sé, seacht, ocht, naoi, deich… algo que hasta entonces nos habría sonado a elfos de Tolkien formulando una bendición mágica, se convirtió en un momento entrañable al oírlo recitar de la voz de la pequeña Tara (nombre irlandés no real) en su clase de lengua gaélica; esa antiquísima familia de lenguas que se remonta a la tierna infancia de los europeos y que a duras penas sobrevive en algunas regiones de nuestro continente, en parte gracias a los esfuerzos institucionales.




Y es que la última jornada de nuestro curso nos brindó la oportunidad de visitar la Scoil Chaitríona An Chúlóg, una escuela católica dublinesa de educación primaria. La directiva y el personal de este centro nos obsequió con una cálida bienvenida y nos abrió generosamente las puertas de su colegio. Después de un dulce desayuno en su sala de profesorado, visitamos clase a clase un funcional y sencillo módulo de aulas prefabricadas que provisionalmente son utilizadas para suplir los espacios del edificio principal que el pasado verano sufrieron un incendio. A pesar de ello, la sensación en las estancias es acogedora por sus dimensiones, climatización, mobiliario y decoración.


No fue diferente el recibimiento del jovencísimo alumnado, que con curiosidad miraba a este grupo de teachers provenientes de Germany, Croatia o de ese soleado lugar donde veranea su familia -Spain-.

What language do you use in class?

Do you send homework everyday? What about for the weekends?

How many subjects do you have in your schools?

Estas fueron algunas de las preguntas que tímidamente fueron animándose a hacernos. Los más atrevidos, incluso, nos mostraron sus cuadernos, exámenes, trabajos manuales, o nos brindaron un “hola” en nuestra lengua.





La desenvoltura de nuestra compañera Mónica y la hospitalidad de nuestros anfitriones hizo que, sobre la marcha, se gestionase también una visita al vecino instituto de secundaria -que no estaba prevista inicialmente- a pesar de estar desarrollándose simulacros de pruebas estatales en este centro.




En el Mercy College también recibimos la acogedora bienvenida y guía de su director y equipo. Primeramente, tuvimos una interesante charla donde intercambiamos experiencias e impresiones sobre los sistemas educativos y niveles a los que nos dedicamos (concretamente en los campos de bilingüismo y atención a la diversidad). El director del centro resaltó, además, la creciente demanda que el alumnado de secundaria irlandés tiene en cursar el estudio del español como lengua extranjera, donde se oferta junto con el francés y el alemán. La visita continuó con un recorrido por diferentes aulas y estancias de este pequeño instituto.


Nuevamente, nos sorprendió la armonía y tranquilidad imperante y el carácter acogedor que se sentía en cada clase dedicada a las diferentes materias dadas. También nos sorprendió la amplitud de los espacios y la dimensión de los grupos, así como la existencia de alrededor de cuatro equipos informáticos en cada aula y de instrumentos musicales o de otra índole en los talleres y laboratorios correspondientes además de la tematización de las paredes y los espacios con las creaciones, proyectos, concursos, certámenes y actividades extraescolares desarrollados por el alumnado.







Agradeciendo la dedicación que recibimos pese a lo improvisado y recompensando nuestro interés por conocer también la etapa de la secundaria en Irlanda, regresamos al colegio de primaria donde nos ofrecieron un almuerzo durante su recreo. Tales muestras de hospitalidad fueron coronadas con el acompañamiento de su Jefa de Estudios, que nos había guiado toda la mañana durante la visita a ambos centros y nos acompañó incluso hasta la estación de tren del barrio, camino de nuestra visita a la villa pesquera de Howth.